Noor y el arrecife que olvidó su canción
Noor se apretó la máscara contra la cara y se deslizó en el cálido azul del agua. Bajó, pasando bancos de peces plateados que giraban todos a la vez como una cortina brillante. La luz se hizo más suave, luego más azul, luego un mágico azul marino profundo salpicado de pequeños puntos brillantes.
Una voz suave burbujeó a su lado. "Viniste." Era Marisol, la vieja tortuga marina con un caparazón como un mapa del mundo. "El arrecife ha estado esperando."
Noor siguió a Marisol a través de un bosque de algas marinas que se balanceaban. Caballitos de mar diminutos flotaban como signos de exclamación. Un pulpo tímido cambió de color solo para saludar: rosa, púrpura, luego un educado dorado moteado.
En el corazón del arrecife, una gran almeja estaba bien cerrada. "Está durmiendo profundamente," susurró Marisol. "Su música mantiene vivo el arrecife. Sin ella, los colores se desvanecen."
Noor notó un enredo de red de plástico envuelto alrededor de la almeja. Con cuidado, lentamente, desató cada nudo, como su madre le había enseñado a desenredarse el cabello en las mañanas ventosas. La almeja se abrió con un suspiro, y un suave zumbido nacarado salió, y el arrecife despertó en una cascada de color: corales estirándose, anémonas bailando, un desfile de medusas bioluminiscentes iluminando el agua como linternas flotantes.
Los pececitos se reunieron alrededor de Noor y le hicieron cosquillas en los dedos en agradecimiento. Marisol inclinó su sabia y vieja cabeza. "Escuchaste al mar, pequeña. El mar siempre te recordará."
Noor subió lentamente, observando cómo las burbujas subían como pequeñas lunas plateadas. Cuando rompió la superficie, el sol se sintió completamente nuevo, y llevó la tranquila canción del arrecife hasta su casa en su corazón.
✨ ¿Quieres esta historia protagonizada por tu hijo?
Crea Tu Historia de Cuentos del mar











